Cuando estudiamos el arte del siglo XX nos encontramos con innumerables artistas y obras, es por ello, que mi intención se centra en investigar las técnicas y materiales que han sido importantes en el desarrollo de las expresiones artísticas dentro de ese determinado espacio de tiempo que va desde el año 1901 hasta el 2000. Dentro de ese análisis me encaminé por el terreno del arte textil que también es bastante amplio y sobre el cual tengo intereses personales, y sobre los cuales constantemente me
hago preguntas, entre ellas la más importante que es ¿Cuándo un artista generará elementos y significados que dejan de tener una mera función práctica para convertirse en expresiones tan fuertes como una obra de arte?
Para el desarrollo de esa pregunta he decidido estudiar a Anni Albers, artista nacida un 12 de junio de 1899 en Berlín, Alemania, quien a partir de 1922 comenzó sus estudios en la Escuela de la Bauhaus de Weimar. Su trabajo dejó una huella en la historia del arte y mi objetivo será estudiar su contribución, desde perspectivas distintas como lo son las complejidades de su técnica, las influencias que le daban forma a su visión artística, los materiales que utilizaba, las formas y tonalidades que daban importancia a sus obras, entre otras. Por ello se pensará en el arte textil como un campo que muchas veces se ha dejado de lado o que suele considerarse y clasificarse como artesanía o proyectos decorativos y para este caso quiero profundizar como la artista logró elevar el trabajo con los textiles, así, el eje conceptual será el estudio del arte textil como un conjunto de elementos, formas y materiales que se convierten en obras de arte con la misma intensidad que puede tener el dibujo, la pintura o la escultura, y veremos cómo los tejidos también poseen un poco de cada una de las técnicas mencionadas.
Su formación en la Bauhaus, la importante escuela de arte y diseño fundada por Walter Gropius en 1919 fue primordial en su desarrollo como artista y en su enfoque hacia el arte textil, según ella, “Las obras de arte nos enseñan lo que es el coraje. Necesitamos ir a donde nadie ha ido antes que nosotros”[1], frase que se destaca por su estudio bajo la influencia de maestros como Paul Klee, Wassily Kandinsky y Josef Albers, quien se convirtió en su esposo en 1925 y con quien desarrollo varios procesos de arte y de investigación.
El tema central que atraviesa a sus obras es la investigación de la abstracción a través de los desarrollos de la tradición textil, ya que fusionó las técnicas y materiales tradicionales del tejido con un enfoque moderno, además de que fueron distintas a lo que se desarrollaba en su época, así se evidenciaba en la investigación de los patrones, texturas y estructuras textiles que permiten observar su conocimiento de los materiales, los procesos, las tradiciones y como experimentaba con ellos, con sus distintas formas y funciones.
Anni Albers conoció a su Josef Albers en 1922 en la Escuela Bauhaus y contrajeron matrimonio tres años después. En 1933 emigraron a Estados Unidos, donde fueron invitados a trabajar como profesores en Black Mountain College, una escuela experimental situada en las montañas de Carolina del Norte. Dentro de sus procesos como docentes y artistas, Josef Albers profundizó en sus investigaciones sobre el color mientras que Anni Albers continuó explorando distintas técnicas de tejido, en sus prácticas se denotaba un entendimiento, estímulo y comprensión mutuo que les permitía tener una conciencia profunda sobre los materiales que cada uno utilizaba, las formas e incluso los colores, ello permitió que hoy en día sus obras estén consideradas como uno de los fundamentos del arte moderno y su influencia en las generaciones posteriores de artistas se ha mantenido constante recordando la metodología docente de Josef Albers cuyo enfoque lo basaba en: «Aprended a ver y sentir la vida, esto es, a cultivar la imaginación, porque aún quedan maravillas en el mundo, porque la vida es un misterio y siempre lo será.» , además, del concepto de “variación” que es importante para comprender la experimentación en las obras de Anni Albers donde sus interacciones de texturas, colores y composiciones demuestran una aplicación práctica de este concepto, mostrando cómo las técnicas textiles pueden transformarse en arte de alta complejidad y belleza, además de permitir explorar la pintura y la escultura más allá de su bidimensionalidad.
En 1935, cuando ya vivía en Estados Unidos, Anni Albers hizo el primero de 14 viajes a México. Los textiles nativos andinos que contempló en sus viajes tuvieron una influencia tan grande que pronto impregnó en su trabajo y ello fue el comienzo de una importante fase creativa de lo que ella llamaba «tejido pictórico,» que es un periodo de creaciones a menor escala en las que empezó a incorporar motivos muy complejos con tonos más vibrantes y ricos que denotaban como su paleta de color se había expandido.
A través de sus escritos, dejó una huella profunda en la comprensión del arte textil, en este caso quise traer uno de sus ensayos más influyentes, «On Weaving,», que permite reflexionar sobre la relación entre simplicidad y complejidad en el arte del tejido, demostrando que se suele pensar que las elaboraciones son una etapa avanzada del trabajo, pero que a menudo son ampliaciones de conceptos básicos. Ella afirma: «La complejidad no es, en mi opinión, un gran avance. La simplicidad, más bien, que es condensación, es el objetivo y la meta hacia la que debemos encaminarnos. La simplicidad no es sencillez sino una visión clarificada: lo contrario de la estimación popular.» [2]
En «On Weaving,» también discute cómo los tejidos básicos pueden evolucionar en estructuras más complejas, manteniendo sus características originales, pero adquiriendo nuevas cualidades estéticas, eso lo demuestra con la exploración de técnicas de tejido avanzadas como el tejido doble, los tejidos de nervaduras y los tejidos satinados, e incluso el uso de distintas fibras que se permitiesen tejer. Surgiendo así la observación contemporánea de que esas modificaciones en los tejidos no solo responden a necesidades prácticas, sino que buscaban mejorar el impacto visual y táctil de la obra, así, Albers resumía que, «cuando se modera el aspecto funcional de la estructura básica, las cualidades estéticas frecuentemente pasan a primer plano; de hecho, a menudo son la razón misma del cambio estructural.» [3]
Lo vemos en algunas de sus obras que he dispuesto traer a este texto así:
Ancient Writing
Albers utiliza tela de algodón e hilo de seda para crear una pieza que remite a la escritura antigua, donde las texturas y patrones reflejan la conexión con la historia y la tradición textil, mientras que la técnica empleada muestra sus conocimientos y habilidades en la manipulación de los materiales para producir una obra de arte tridimensional.
Esta obra destaca por su combinación de lana y algodón, creando una pieza de gran impacto visual, donde las variaciones en las texturas y colores demuestran el concepto de ‘variación’ descrito por Josef Albers, indicando cómo las interacciones entre texturas y colores pueden crear composiciones dinámicas y complejas.
Es una obra encargada por el Museo Judío de Nueva York, en la que Albers emplea una combinación de materiales para crear una serie de paneles tejidos que provocan sensaciones de meditación o ceremonia, reflejando una profundidad espiritual y el respeto por la tradición religiosa.
Open Letter
Es un ejemplo de cómo Anni Albers exploró la abstracción y el simbolismo a través del tejido, en esta obra utiliza una técnica de urdimbre y trama para crear una composición de formas y signos y que permite a los espectadores tener una interpretación personal de los símbolos representados.
La obra de esta gran artista, me ha permitido apreciar el arte textil desde una nueva perspectiva, si bien tengo una afinidad por este tipo de tejidos y estructuras, conocer a Anni Albers y su capacidad para elevar el tejido a una forma de arte comparable con la pintura y la escultura, me causa mucha inspiración, la combinación de técnicas tradicionales con una visión moderna y la influencia de diversas culturas y viajes en su trabajo muestran una profundidad que enriquece el campo del arte textil y permite hacerse preguntas en torno a situaciones como la creación de una pieza, los materiales que se utiliza y la relación que se le puede dar al tejido con otras formas realizar arte.
Es importante también reconocer, esas relaciones colaborativas y de apoyo entre artistas como es el caso de Anni Albers y su esposo, que son un testimonio de cómo las asociaciones personales y profesionales pueden influir en la creatividad, el desarrollo artístico y la búsqueda de nuevas formas de elaborar obras de arte. Como en este caso, ella pudo marcar un punto de partida importante en el mundo del arte textil, transformando técnicas tradicionales en expresiones artísticas modernas con un trabajo de alta complejidad. Comprendí que, a través de la observación sensible y la experimentación, los límites entre el arte y la artesanía pueden desvanecerse, provocando nuevas posibilidades donde las habilidades se integran para construir piezas de gran impacto.
[1] Anni y Josef Albers – l’art et la vie. https://www.scribbr.es/citar/generador/folders/4IATiLjE70hzbeOsEIoGTh/lists/55BLmfZ6xzJLebSicqGwrs/
[2] Albers, A (1965). Modified and Composite Weaves. On Weaving (pp.29). https://books.google.com.co/books?id=NF8mDwAAQBAJ&pg=PA29&hl=es&source=gbs_toc_r&cad=2#v=onepage&q&f=false
[3] Albers, A (1965). Modified and Composite Weaves. On Weaving (pp.29). https://books.google.com.co/books?id=NF8mDwAAQBAJ&pg=PA29&hl=es&source=gbs_toc_r&cad=2#v=onepage&q&f=false
